Mistica y Espiritualidad

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Mística y Espiritualidad…

 

Por: Daphne Espino Ramírez

 

Uno de los grandes retos de la vida lógica y estructurada es comprender y codificar la vida espiritual por falta de mística (unión con Dios). Si nuestro ser esencial está estancado, nuestros logros físicos carecen de su parte fundamental…lo espiritual. La espiritualidad es esa común unión continua y el desarrollo de esa relación única con Dios… llamamos mística, a esa sensación de plenitud en el proceso. Sin mística, la espiritualidad queda fuera del ser y lo llamamos dogma, religión o filosofía de vida. Para que haya mística… Dios (así llamo a mi Poder Superior) tiene que estar definido, reconocido, validado y funcional individualmente para que disfrutemos de lo Divino en el colectivo. Hay que reconocer que la mística es un proceso que a muchos confunde, otros la han hecho incomprensible para ellos y los demás, otros se la han apropiado haciéndola exclusiva de algunas religiones o dogmas, cuando en realidad es de todo aquel que lo haga parte de su vida. Para vivir místicamente necesitamos conocer cuál de los sentidos es el más afinado al momento de recibir un mensaje, alerta o instrucción revelado, para codificar adecuadamente y percibir el manifiesto de la plenitud.

 

Para esto es indispensable la mística de la vida, una relación única e inquebrantable con nuestro Poder Superior personal integrada a nuestra cotidianidad. La mística en la vida nos ofrece lo necesario para vivir una espiritualidad práctica. Esperanza, nos transporta al mundo de las posibilidades ilimitadas. Amor, la sensación o mensaje se recibe en el idioma del amor incondicional. Ánimo, promueve el continuar pues insiste, persiste e inquieta. Sabiduría, supera el conocimiento aprendido pues es por iluminación, Fortaleza, señales y apoyo aparecen cuando mas lo necesitamos. Consuelo… cuando el aprendizaje es intenso, la mística, nos permiten proseguir pues el espíritu es mas fuerte que la circunstancia.

 

Es natural que se manifiesten retos para el disfrute de la mística y una espiritualidad práctica. Como humanos estamos condicionados al aprendizaje, costumbres, creencias y vivencias culturales y familiares que necesitamos editar si estas nos limitan. Algunas de estos son:

 

  1. Perfeccionismos, estamos educados a hacerlo tan bien que olvidamos que nuestra mortal humanidad nos limita. Perfecto es Dios, sin embargo, podemos superar el perfeccionismo reconociendo que somos dignos de una relación íntima con la Divinidad y que nadie es mejor que cada uno, para disfrutar la mística de la vida y las oportunidades que nos ofrece una conexión continua para entregar lo imposible. Reconoce el porciento que te corresponde y permite que cada uno (incluyendo Dios) tenga su participación dentro de cada situación.

 

  1. Aprobación – La necesidad de una opinión favorable de nuestro comportamiento, enmarca hasta lo que podamos pensar es la opinión de Dios y su cualificación al ofrecernos una revelación. Solo con estar vivos es suficiente y tener el deseo de recibirla lo completa, todo lo demás son añadiduras.

 

  1. Eficiencia – Hacerlo como nos han enseñado nos presiona a hacerlo correctamente según aprendimos y cómo hacerlo místicamente si carecemos de alguna guía previa… practicando hasta que encontremos nuestra forma única y que nos haga sentir plenos.

 

  1. Autocomplacencia se ha promovido mucho la autosuficiencia y los procesos son tan extremos que todo (hasta el poder superior) ha quedado fuera del egocentrismo. Muchos se adjudican todo el crédito hasta que sale contrario a lo que desean y a Dios piden clemencia ante lo humanamente imposible. La auto satisfacción en la mística reside en ser uno con Dios y en Dios, lo demás es oportuno en su momento ocasional, más el espíritu se complace más allá de lo que mente crea. Llevar la autocomplacencia con Dios incluido puede ser místicamente saludable pues todo, de este modo, resulta a favor.

 

  1. Dogmatismos o Ideas Preestablecidas Los dogmas o estándares conocidos en nuestra espiritualidad heredada, limitan a la mística a procesos eclesiásticos de santidad o martirio. La mística es para todo el que la disfrute y tan practica como la cotidianidad es la espiritualidad inclusiva, Dios es para todo el tiempo y para cada momento. La relación entre uno y el Poder Superior es incondicional, mientras haya un espíritu en un cuerpo ninguna ley, religión, sus dogmas o preceptos pueden interponerse. Solo depende de quien viva, integre y cultive esa relación.

 

  1. Mente analítica y reclamo de evidencia Un ser pensante posee su capacidad analítica desarrollada al punto de pensar que lo espiritual cabe dentro de unos parámetros conocidos únicos. Un ser espiritualmente inteligente reconoce la existencia de lo Supremo y hace de su vivencia su propia fuerza de razonamiento al momento de creer en Dios mas allá de cualquier evidencia presentada en contra. Lo evidente para muchos es único para algunos y aun así es de criterio individual su entendimiento místicamente hablando. Conceptualizar a Dios funcional a nuestra vida es hacer efectiva su participación en nuestra cotidianidad, con el tiempo desarrollamos nuestros criterios y hacemos de la experiencia la mayor razón para vivir místicamente.

 

  1. Necesidad de control Controlar es la garantía que somos únicos responsables de lo que hacemos, sin embargo, pocos asumen las consecuencias ante lo adverso. ¿Si planificar y ejecutar aprendemos y vivimos en ello… qué hacemos entonces con lo que nos es imposible controlar? La sabia decisión es delegar, pero como si Dios ha dejado de estar y el Poder Superior es excluido de cualquier proceso racional. Místicamente todo el control es supremo pues vamos solo con la responsabilidad compartida, cada uno hace lo suyo y Dios hace lo que es imposible para alguno. Muchos desde la mística lo entregamos plenamente, aunque en la mortal humanidad hay que ser muy muy valiente.

 

  1. Miedo al cambio El temor a lo desconocido y la lealtad ante lo que nos enseñaron nos priva de explorar nuevas ideas dentro de una creencia incluyendo conocer la mística de la vida. Otro fundamento es el creer que Dios es inalcanzable y tan lejano que cambiarle el patrón resulta sacrílego. El cambio es parte de la cotidianidad, solo Dios es permanente y es solamente si así lo creemos. El miedo a vivir de otra manera y asumir la responsabilidad de supera dándonos permiso para explorar lo nuevo y adaptarlo hasta adoptarlo, la mística inclusive.
  2. Miedo a Sufrir o Victimismo El sufrimiento y ser víctimas por faltar a lo aprendido nos puede privar de la plenitud que ofrece una vida mística. Nada mas lejos de la verdad que una relación cercana con Dios y una espiritualidad práctica, nos apartan del descanso eterno… en eterno descanso se vive cuando místicamente somos plenos en la vida física con mayor garantía del descanso eterno cuando llegue el día. El sufrimiento es solo el apego a expectativas, la voluntariedad de lo que pensamos es lo mejor o el proceso promovido que sufrir lleva la santidad. Ser victimas es el resultado de una situación indeseada sin propósito mayor, si el dolor es con propósito es martirio siendo los mártires gozosos en ello pues lo viven místicamente. Con Dios y en Dios todo es más simple…hasta el dolor.

Muchos retos más pueden existir en una vida mística, tantos como cuantos individuos la vivan. Cada uno de nosotros podemos ser nuestro mayor reto en nuestra relación con lo Supremo. Cuanto limite al disfrute de la mística será la más fuerte razón para vivir la mística. Como ejemplo podemos mencionar que, para nuestro mundo occidental, la relación con nuestro padre en la tierra (o cuantas figuras paternas hayamos tenido) es nuestro mayor reto para el sano desarrollo de una vida mística. Asunto que compartimos en otro escrito.

 

En una vida mística se manifiestan señales que nos permiten identificar que vamos plenos en nuestra vida espiritual. Podemos reconocerlo cada momento a través de la Sincronía cuando vemos que todo se presenta según la necesidad. La Paz será una señal en los momentos que deseas resolver con urgencia. Con el manifiesto de la Compasión y el Perdón necesarios reconocerás que las reacciones que recibas en el camino son a tu favor y son parte natural del proceso. Recibirás “Pistas” que no son más que señales físicas que tu Poder Superior está presente y en control… junto al Apoyo de Otros se manifestarán hasta de las Alturas, seres espirituales sin dejarte claudicar en tu propósito y trascender para salir airosos con la Gran Lección de Vida aprendida, sin importar lo fuerte del viaje. Se manifiesta la señal que nos permite evolucionar con el Agradecimiento a nuestro Poder Superior por todo lo vivido, por seguir presente y con mas fuerzas cada día para continuar disfrutando de una vida espiritual práctica místicamente plena. Dale permiso a tu Poder Superior para que se active tu espiritualidad práctica, fluye y recibe. Que sientes…, Que ves Que piensas… Será una experiencia Esencialmente Mística para toda la vida.

 

Mystika
Mystika
Una Mujer con Propósito.

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